Trece enseñanzas de dos mil trece

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Dos mil trece terminó. Un año de retos y aventuras. Suena a tópico, pero en mi caso, es cierto. He comenzado este año con un trabajo en televisión, un empleo inestable que ha culminado lo que he estado haciendo durante mucho tiempo. Más de una década. Más de un cuarto de mi vida. Más tiempo del que he dedicado a estudiar en el colegio y formarme como persona.

Esta cifra, dos mil trece, ha supuesto una ruptura con esa trayectoria que se impulsaba por inercia. Ha habido dos factores para este cambio: la crisis del sector audiovisual y las inquietudes personales. Algunos dirán que ambos hechos están relacionados y que son un ejemplo de que lo que ocurre dentro, ocurre fuera. Otros dirán que son hechos aislados. Y yo digo, ¿qué más da? Las cosas son como son, y una de las enseñanzas de dos mil trece es que pase lo que pase, voy a tomar las riendas.

TRECE ENSEÑANZAS DE DOS MIL TRECE

Enseñanza uno: ocurra lo que ocurra, yo elijo cómo tomarme lo que pasa.Evidentemente quedarse sin el trabajo habitual, provoca cierta desazón. He decidido que este hecho sea un trampolín para llegar a otro sitio. Yo asumo la responsabilidad.

Enseñanza dos: responsabilidad. Vale, el entorno ha cambiado, las reglas son distintas. Entonces, habrá que actuar diferente. De ser un empleado por cuenta ajena, voy a pasar a convertirme en mi jefe, mi empleado, mi gestor, mi administrativo. Yo soy el que va a dar forma a un nuevo empleo. Y si quiero algo nuevo, dejo lo viejo atrás… perdonando.

Enseñanza tres: perdón. Efectivamente ha habido trabajo. Y me he quedado con cara de bobo cuando en la empresa en que he estado ejerciendo como guionista durante las últimas temporadas han salido adelante proyectos y yo estaba fuera. No me han llamado a pesar de los sacrificios, los festivos trabajados, las innumerables horas extras… Lógicamente me ha sentado mal. Pero el enfado no sirve de nada. Por eso, me he permitido perdonar. Integrar las cosas tal y como son y liberarme de la carga de estar en conflicto. Un conflicto dentro de mí que no aporta nada. Y una vez hecho, se exploran nuevos horizontes.

Enseñanza cuatro: nuevos horizontes. También he mandado curriculums, pero el sector está en crisis, y es como si hubieran sido intentos en vano. No ha sido así. La falta de resultados me ha llevado a buscar otras opciones. Y ese nuevo rumbo me ha llevado al aprendizaje.

Enseñanza cinco: aprendizaje. Me he formado más, aprendiendo cosas nuevas en nuevos cursos y certificaciones que me van a ayudar a forjarme un nuevo futuro laboral, pero que ya me han dado oro como persona. A mi trayectoria como economista y guionista puedo añadir que soy coach, que tengo más nivel como facilitador de técnicas de liberación emocional, que sé cómo hay que montar un negocio, que he adquirido el conocimiento para que el marketing online funcione de manera efectiva, y así otras muchas cosas… y gracias a ellas, también he conocido maravillosos compañeros de viaje.

Enseñanza seis: compañeros de viaje. ¡Cuánto se asimila de las personas que están con nosotros en los momentos clave de la vida! He tenido el honor de toparme con compañeros en esta diáspora. Personas muy diferentes de las que he aprendido tanto. Lo primero a ver el oro en cada persona. Lo segundo a compartir. Tercero a admirar el potencial del ser humano. Unos han sido formadores, otros compañeros de formación, otros coachees, clientes, gente que ha venido a charlas, uno que pasaba por allí… En todos he podido apreciar que dentro todos tenemos oro.

Enseñanza siete: dentro todos tenemos oro. El verdadero potencial del ser humano es increíble. Si nos fijáramos en las cosas que llevamos dentro hay proyectos maravillosos y que podemos sacar adelante. ¿Cómo? Fijándonos en el oro y no en el carbón.

Enseñanza ocho: fíjate en el oro. Es un ejercicio de gimnasia mental, de neurofitness, de entrenar tus neuronas. En lo que te fijas, crece, por eso yo este año he tenido que forzarme en observar mis cualidades, no mis limitaciones. Durante mucho tiempo me he centrado en las limitaciones, así que he obtenido limitación. Por eso, lucho cada día por cambiar de foco, en lo que verdaderamente puedo aportar, en mis valores… Es lo que me da fuerza para superar la incertidumbre.

Enseñanza nueve: incertidumbre. La incertidumbre es como la niebla. Es como si los edificios circundantes desaparecieran. Sólo hay que tener un paso más firme y prepararse para recibir lo que venga. Con seguridad y aplomo. Estar preparado para lo que pueda venir, pero sin anticipar. Disfrutar de la sorpresa. Tener el foco en lo que quieres que pase y la flexibilidad para adaptarte para seguir adelante con lo que quieres, y eso se realiza desde la acción.

Enseñanza diez: acción. Las cosas se realizan trabajando. Hay que ponerse manos a la obra para cambiar. Si hay niebla y me acurruco con un ovillo en una esquina, no avanzo. Y quizás me tenga que mover después forzadamente. Por eso, he elaborado un plan para seguir adelante, con mis metas a menor plazo y la mente puesta en el gran objetivo final. Eso me da motivación e ilusión.

Enseñanza once: motivación e ilusión. ¿Cómo empecé dos mil trece? Siendo empleado. ¿Cómo lo termino? Siendo mi jefe y a la búsqueda de clientes. ¿Qué ha ocurrido entre un hecho y otro? Que me embarcado en una aventura en la que he tenido momentos difíciles… pero he de decir que he descubierto la ilusión de hacer lo que hago, de un proyecto que no sé cómo se va a desarrollar, pero que tengo en mente que va a ir bien. Cuando me preguntan si tengo un plan B, yo digo que no. ¿Para qué? No me voy a adelantar a los acontecimientos, porque hay que apostar. Y yo me permito apostar para ganar. El pilar que me permite hacer eso es la flexibilidad.

Enseñanza doce: flexibilidad. Yo tengo mi plan. Yo sé lo que quiero. Lo tengo muy claro. Pero en la vida, no paran de suceder cosas. En la vida, no siempre suceden las cosas como tú quieres. En la vida, lo que sucede, pasa y ya está. Por eso hay que adaptarse a ello y hacer que ello se adapte a ti. Es decir, yo tengo mi plan y lo cambio y lo pongo a medida de lo que va ocurriendo pero con la vista puesta todo el rato en lo que quiero conseguir. Y además, esas cosas que van pasando, las llevo a mi terreno, las incorporo a mi plan de acción, porque dentro de ellas puede haber una oportunidad encubierta. Explora y míralo. Porque lo bueno y malo de una cosa depende mucho de nuestros juicios. Para muchos quedarse sin trabajo en el sector audiovisual es un drama y para otros un trampolín para una nueva faceta laboral. Yo por ello, sólo puedo dar las gracias.

Enseñanza trece: dar las gracias. Gracias por este dos mil trece duro. Un dos mil trece retador. Un dos mil trece con piedras en el camino que he podido sentir porque había momentos en los que caminaba sin zapatos. Gracias porque he aprendido a superar eso. Gracias porque he descubierto que tengo mucho más recursos de los que pensaba. Gracias porque he descubierto el poder de dar las gracias. Un poder que me ha ayudado a estar en mi foco, en mi intención de sacar adelante mis proyectos. Ya he recibido algunos frutos, y va a haber muchos cambios en el primer trimestre del nuevo año. Una nueva perspectiva de la que espero dar muchas gracias. Te mantendré informado. Y por cierto, gracias por leer esto.

2013-12-30 13.29.17

Óscar Rollón

Coaching, Creatividad y Talento

http://www.oscarrollon.com

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One thought on “Trece enseñanzas de dos mil trece

  1. Reblogged this on Coaching Liberación Emocional and commented:

    Trece enseñanzas de 2013

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